La España del despilfarro

Sigo vivo.

La Tesina y el Proyecto de Fin de Carrera me han tenido un tiempo alejado de estas páginas, pero me resisto a dejar el blog abandonado mucho tiempo más. Hoy os traigo una entrada muy rápida, una para ir tirando hasta que presente el Proyecto y recupere mi tiempo libre 😉

Os presento un recurso que preferiría que no tuviera que existir. Se trata de La España del despilfarro, un mapa interactivo, llevado por el periódico El Mundo con tecnología de Google Maps, que recoge una serie de elefantes blancos repartidos por la geografía española. El mapa es el complemento a una serie de artículos que el periódico dedica a este tipo de construcciones y veréis que periódicamente van añadiendo lugares a él. Si clicais sobre uno de los recuadros, veréis el link hacia el artículo correspondiente al sitio en cuestión:

Supongo que a estas alturas de la película todo el mundo sabe lo que es un elefante blanco en el mundo de las infraestructuras, pero lo explico por si acaso. Cuenta la leyenda que en un lejano reino había dos tipos de elefantes: los grises, que son baratos de mantener y trabajan mucho, y los blancos, que son increíblemente caros y no trabajan nunca. Así, un rey inteligente debería tener un gran número de elefantes grises, que con su trabajo permitirían incrementar la riqueza y el bienestar de su reino, y pocos o ningún elefante blanco, que sólo sirven para ser admirados. En cambio, un rey necio se lanzaría a comprar elefantes blancos, seducido por su belleza, y descuidaría los grises, dejando a su país arruinado y sin capacidad de producción.

La leyenda es totalmente aplicable al mundo de la construcción: las infraestructuras útiles, que sirven a una demanda y que están correctamente diseñadas y dimensionadas son elefantes grises; son útiles para la sociedad y permiten incrementar su riqueza y su bienestar; en cambio, ese tipo construcciones que tan de moda está hacer en la Península Ibérica, aberrantemente caras, en las que prima el diseño sobre la función y sin utilidad ni uso claro más que el de alimentar el ego del alcalde o presidente de turno, son elefantes blancos, que sólo sirven para sangrar torrentes de dinero de las arcas públicas (en el mejor de los casos hacia las empresas que las diseñan y construyen y en el peor… bueno, ya lo sabemos todos), sin que la sociedad obtenga ningún retorno de ello.

Personalmente, encuentro unas cuantas ausencias notables en ese mapa, que espero que con el tiempo se vayan cubriendo. ¿Y a vosotros? ¿Se os ocurren otros elefantes blancos, además de los que salen?

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